La arboterapia

La palabra arboterapia proviene del latín (“arbor”, árbol) y del griego (“therapeia”, atención, curación). También se la conoce como “silvoterapia” (del latín, “silva”, bosque o selva). 

La arboterapia propugna una filosofía de reencuentro con la naturaleza. Su idea principal es encontrar paz y armonía conviviendo con la naturaleza y los árboles.

Este tipo de terapia natural está relacionada con la fitoterapia, que es el tratamiento curativo de algunas enfermedades mediante la suministración de sustancias obtenidas de algunas plantas o vegetales.

Los antecedentes históricos de la arboterapia se remontan a la época de los celtas, en donde cada miembro de la comunidad poseía un árbol que actuaba protegiendo a la persona, según creían.

Durante la Edad Media, muchos monjes mantuvieron viva la admiración por la naturaleza, especialmente Bernardo de Morlaix, el cuál predicaba que los árboles y las piedras tenían mucho que enseñar a los seres humanos.

En la era occidental, cabe destacar a pensadores como Henry Thoreau, el cuál se inspiraba en los árboles como forma de terapia natural. Creía que conversas con los árboles aportaba salud a la mente y al espíritu de las personas.

Con respecto al mundo del arte, destacan en este marco los impresionistas, los cuales plasmaban en sus obras a la naturaleza en su estado puro, a la gente humilde y campesina, así como todo el medido rural donde éstos desarrollaban sus actividades rutinarias.

Pero el gran auge en España, surgió gracias a la figura de Francisco Giner de los Rios, cuando inició una corriente pedagógica efocada a la naturaleza y los paisajes.

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¿Por qué practicar la arboterapia?

El impulsor de la arboterapia fue el naturalista Miguel Herrero Uceda.

Según su creador, la arboterapia es esencial para nuestra salud psicológica. Adentrarse en el bosque, caminar sin prisas, sin un rumbo fijo, donde lo importante es el camino que estamos eligiendo en ese momento, sin destino, es beneficioso para tomar conciencia de que somos libres y actuamos tal y como queremos.

Oír sonidos de la naturaleza, nos hace estar en armonñia con nosotros mismos y nuestros sentidos, percibiendo sensaciones agradables y beneficiosas.

Cuando nuestra mente y nuestro organismo entran en contacto con la madre tierra, nos liberamos de los agobios, del estrés, de las insatisfacciones que nos genera nuestro día a día, y nos llena de paz y tranquilidad.

 

Fuente:

es.wikipedia.org/arboterapia

About The Author

Adela Cayetano Tormo

Estudiante Universitaria de Psicología por la UNED. Redactora y colaboradora de ViveSinAnsiedad.com

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